Hispanic Development Council – Consejo de Desarrollo Hispano
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History of the Hispanic Development Council

30 Años del Consejo de Desarrollo Hispano

“El Consejo ha abierto caminos permitiendo a nuestra comunidad crecer y mirar hacia un futuro más claro”

Han pasado 30 Años desde que el Consejo de Desarrollo Hispano fue fundado por un número de trabajadores comunitarios en 1978, buscando ayudar y cambiar la situación de desventaja que afectaba a la emergente comunidad Hispana de esa época.
Por lo tanto, ¡es la hora de celebrar! Obviamente, esto requiere de champaña y fuegos artificiales u otra forma similar de celebración. Quizás, pero no en el Consejo cuyo estilo en estos treinta años ha sido de duro trabajo y poco espacio para el jolgorio. Como una organización que trabaja con una comunidad diversa – una “comunidad de comunidades” – como alguien se ha aventurado a afirmar, el Consejo entra en sus años de madurez embarcado en un gran número de actividades y causas: programas para los jóvenes en riesgo, personas sin techo, adultos mayores, mujeres, comunidad GLBTQI, investigación, representación internacional, equidad, inclusión social, y al mismo tiempo, conectándose son otras comunidades que son parte del tejido social de una de las ciudades más grandes de Canadá.
No ha sido fácil jugar un rol importante en la construcción de nuestras capacidades para afrontar la discriminación, la pobreza, la falta de educación y otras dolencias que afectan al grupo Hispano. Sin embargo, desde los modestos inicios en 1978 cuando Consejo Hispano del Toronto Metropolitano -como se llamaba en ese entonces- se convirtió en pionero en dar una plataforma y un foro a los pocos trabajadores comunitarios de ese tiempo, hasta los tiempos desafiantes y cambiantes de inicios de los 90, cuando algunos de sus miembros y del personal trazaron el mapa de un futuro que se ató inmediatamente al concepto de desarrollo convirtiéndose en una organización de aprendizaje que se atrevió a mirar hacia delante para abordar esos asuntos candentes que impedían un desarrollo comunitario, el Consejo ha creado avenidas que han permitido a nuestra comunidad crecer y mirar hacia un futuro más prometedor.
La labor silenciosa pero efectiva del Consejo ha sido fácilmente destacada en el trabajo sin precedentes realizado en el campo asistencial a los jóvenes, que contempla además el desarrollo profesional de nuestro personal y los esfuerzos para entender y ayudar a este siempre tan importante segmento de la sociedad Latino-Hispana, lo que ha traducido en publicaciones, charlas, seminarios y conferencias de importancia histórica.
Además, pocas organizaciones han mirado más allá de las fronteras de Canadá, de la manera como lo ha hecho el Consejo. Numerosos jóvenes que buscaban conocimientos y experiencia en el desarrollo de otras naciones, han encontrado en el Consejo una guía para el desarrollo de su carrera en el campo internacional del trabajo y la colaboración internacional.
En Canadá, como nunca antes, la lucha por el desarrollo ha continuado a través de la asociación en iniciativas como el Grupo de Planificación Alternativa (APG), un conglomerado único de grupos étnicos con el interés de tender una mano a aquellas comunidades que han sido postergadas en la obtención de sus derechos y en su reconocimiento para participar en el proceso de toma de decisiones que a la larga influenciará las vidas y futuro de sus miembros.
Pero no caigamos en un vanidoso proceso de auto-glorificación y, calladamente, alcemos nuestras copas y brindemos por el Consejo de Desarrollo Hispano y por las muchas personas que han contribuido a la noble tarea de desarrollar nuestra comunidad.

Alejandro Morales

Agradecimientos…

El Consejo de Desarrollo Hispano expresa su gratitud a los muchos individuos quienes han contribuido grandemente a la causa de una mejora de la comunidad Hispana en Toronto y Canadá durante los últimos 30 años. Muchas gracias también, a los y las miembros de otras comunidades étnicas quienes han tomado con nosotros el largo y tortuoso camino de construir una nación más justa y equitativa que hospeda a personas de todas las naciones del mundo.
Además, no quisiéramos olvidar de los miembros de las numerosas minorías quienes han encontrado en el Consejo un oído comprensivo que los entienda y a quienes estamos ciertamente determinados a ofrecer nuestra solidaridad.
Los años venideros nos presentarán enormes desafíos. Uno de los más apremiantes será el gran “tsunami” de adultos mayores que contempla una enorme marejada de personas de la “tercera edad” que necesitarán un firme apoyo del resto de la comunidad y sus organizaciones. Se comienzan a desarrollar nuevos enfoques que permitan reducir los costos de cuidados en “casas de reposo o asilos de ancianos”. Envejecer en el hogar es una de las alternativas más racionales y adecuadas que ayudarán a una vida más llevadera a miles de “seniors”. Nuestro Consejo ha mantenido y mantendrá una relación fraternal con ASHTOR, la primera organización de adultos mayores de habla hispana que aboga por los derechos de esta masa humana que constituye el “poder gris” y continuará su labor mancomunada con organizaciones étnicas hermanas que también luchan por el bien común.
A todos nuestros colaboradores nuestro más profundo agradecimiento!

Alejandro Morales